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Pasos procesionales

Paso de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia 

Entre 1681 y 1683 el escultor Cristóbal Pérez realiza un nuevo paso y reforma el misterio completamente. Se ignora el aspecto de los trabajos finales de este artista, aunque es de presumir consiguió un conjunto muy rico que llamó la atención en cuanto a su opulencia, según comenta Arana de Varflora en el siglo XVIII. Este paso se renovó en torno al año 1810, si bien no sustancialmente, pues en época de los historiadores González de León y Bermejo era considerado de los antiguos y más logrados de la ciudad.

En 1857 se sustituye nuevamente, constando de una canastilla obra del escultor Vicente Hernández Couquet, de sencillas líneas en el plinto, pero con canasto ovoide de parentesco con los barrocos; los respiraderos tenían originales calados como si se tratara de cardinas góticas. Se aprovecharon los antiguos relieves pasionarios de Cristóbal Pérez y se restauraron también las figuras del misterio, pero sin sustituirlas. Este paso procesionó hasta 1910.

En el año 1880 el escultor Emilio Pizarro y Cruz realizó varias intervenciones en el paso de misterio y en el 1989 se renovó profundamente. Para ello, se compraron tres figuras a la Hermandad del Valle, que las había suprimido del paso de la Verónica; ejecutado las restantes figuras secundarias el citado escultor.

El paso estrenado en el año 1910 es obra del tallista José Gil, de líneas rectas, con cartelas sostenidas por querubines del escultor Juan Luis Guerrero que apoyaban sobre el canasto de forma ovoide. Se volvieron a aprovechar los ocho relieves pasionarios barrocos y se añadieron otros cuatro. Este paso fue el primero en disponer los respiraderos en forma de pabellón. En la composición de la escena aparecía el Señor frente a Pilato y de espalda al pueblo. Diez años después se reforma la canastilla y se incorporan unos respiraderos tallados por José García Roldán.

En 1929 el imaginero Antonio Castillo Lastrucci realiza un nuevo misterio que tuvo gran aceptación, reformándolo en 1938 y ampliándolo en 1940. El antiguo misterio fue vendido a la Hermandad de la Yedra, de Jerez de la Frontera, donde sigue saliendo en procesión en la actualidad. A las figuras de Castillo Lastrucci se añade el centurión romano que conversa con Poncio Pilato, una figura tallada por Luis Álvarez Duarte en XXX

El paso actual (tarima y canasto) data del año 1955 y fue realizado en el Taller de Juan Pérez Calvo. La talla corresponde a Rafael Fernández Toro, los medallones y ángeles son obra de Luis Ortega Bru y el dorado lo realizó Antonio Sánchez, siendo nuevamente dorado por Luis Sánchez Jiménez en 1978. Se completa con cuatro relicarios en las esquinas realizados por Fernando Marmolejo Camargo.

Paso de Nuestra Señora del Santo Rosario

El paso de la Titular Gloriosa de la Hermandad fue tallado por Herrera y Feria en 1957, partiendo de modelos barrocos. Los ricos respiraderos, en los que se disponen los escudos de la Hermandad, los Dominicos, San José y la Giralda rodeados de querubines, se rematan con un moldurón de línea ondulante de perfil liso que potencia la valiosa peana dieciochesca adquirida en 1882 al dorador José de la Peña y Ojeda. Sobre ella, una nube con cabezas de ángeles, realizada en 2004, sirve de pedestal a la venerada Imagen mariana.

En 2008 se estrenaron los originales faldones bordados en oro y sedas sobre terciopelo azul, diseñados por José Manuel Bonilla y realizados por Ana Bonilla, en el que destacan inusuales motivos polícromos tales como pájaros junto a cartelas, decoración neorrocalla y un salpicado de flores.

La Hermandad ha estrenado en el altar del besamanos de Nuestra Señora del Santo Rosario las nuevas ensaladeras destinadas a su paso de salida. El diseño de las piezas así como las pinturas de las cartelas son obra de Manuel Peña Suárez -siguiendo el estilo del resto del paso- siendo talladas por Felipe Oliver y doradas por David de Paz.

En las cartelas se representan las escenas del desposorio de María y de la aparición de la Virgen a Santo Domingo.

Con estas ensaladeras se enriquece el paso tras recuperarse la posición original de los candelabros de tres luces en la nube sobre la que descansa la Virgen del Santo Rosario.

Paso de María Santísima de la Esperanza Macarena 

El primer paso de palio de la Virgen de la Esperanza debió ser humilde, sustituyéndose éste entre 1689 y 1690 por otro con varales de plata, cielo de terciopelo negro bordado convenientemente y peana de plata obra de Francisco de Godoy. Este paso era de los más ricos de Sevilla. En 1841 se le quitaron los varales de orfebrería, colocándosele unos de madera con los nudetes dorados. En 1881 se confecciona en los talleres de Ysaura un original palio recto con airosa cornisa de plata rulz y bambalinas caladas que se perfilan mediante guirnaldas vegetales cinceladas en la citada aleación.

En 1900 Josefa Rodríguez Ojeda confecciona un nuevo palio negro bordado en oro, siguiendo el dibujo de su hermano Juan Manuel, así como faldones, en 1901, y respiraderos. También se estrenan nuevos varales, obra de Baldomero López con dibujos igualmente de Juan Manuel. En 1905, se estrena la candelería, el llamador y los candelabros de cola.

En 1907, se contrata la realización de una candelería de plata, un nuevo palio. El Viernes de Dolores de 1913 se efectuó la solemne bendición por el Cardenal D. Enrique Almaraz de la Corona de oro de ley que le ofrenda la Hermandad a la Santísima Virgen de la Esperanza, diseñada por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, siendo prendida en sus sienes por el Lectoral de la Santa Iglesia Catedral, D. Juan Francisco Muñoz y Pabón. En 1915 Juan Manuel ejecuta nuevos faldones en terciopelo granate y al año siguiente Manuel Seco Imberg realiza los candelabros de cola, destruidos en 1936. En 1930, Juan Manuel realiza un nuevo techo de palio.

Entre 1935 y 1936 se realizan nuevos varales en plata de ley de estilo renacentista, según diseño de Cayetano González Gómez, quien realiza los cuatro primeros, siendo los restantes obra de sus discípulos: Francisco Bautista, Emilio Landa y Juan Fernández. En 1941 la Casa de Bordados de Sucesores de Caro inicia los trabajos de enriquecimiento del palio, respiraderos, y faldones del paso. En 1964 se sustituyen las caídas del palio que serán bordadas en oro fino sobre malla de oro, con igual dibujo que el anterior, realizando estos trabajos el Taller de Sobrinos de Caro. Esperanza Elena Caro borda en 1967 los nuevos respiraderos, en oro sobre malla, siguiendo las líneas de los anteriores.

El primer manto bordado de salida del que tenemos referencias es el estrenado en 1828, del que desconocemos su autor, realizándose otro en terciopelo verde en 1863. Juan Manuel Rodríguez Ojeda diseña un manto de terciopelo verde, estrenado en 1881, que bordó Elisa Rivera en el que, todavía influido por el estilo imperante de la época, crea unas piezas de grandes formatos, formadas por hojas de cardos en movimiento y asidas entre sí por largos tallos serpenteantes rematadas en otras hojas de menor tamaño, siendo vendido posteriormente a la Hermandad de Los Gitanos. En la madrugada del Viernes Santo de 1900 se estrena otro manto de terciopelo verde con bordados en oro y sedas de colores sobre malla de oro, que también realiza Juan Manuel. Esta obra crea una gran revolución por la originalidad de la malla, conociéndosele por esa particularidad precisamente como “el manto de malla”. En 1930 estrena la Virgen de la Esperanza un nuevo manto verde de tisú igualmente ejecutado en el Taller de Juan Manuel. Por último, con motivo de la Coronación Canónica de la Santísima Virgen se borda un nuevo manto para la Virgen de la Esperanza en terciopelo verde, según el diseño de Fernando Marmolejo Camargo, que es realizado por Esperanza Elena Caro.