La Iglesia en este tiempo de Cuaresma, pone a nuestra consideración y meditación, la Palabra de Dios, que ilumina nuestra condición humana.
Nos sitúa ante el escenario permanente de nuestra realización: creados a imagen y semejanza de Dios, somos libres en nuestras circunstancias concretas, ante el cumplimiento de su voluntad o el rechazo de la misma; el pecado se hizo y se hace presente en la vida de cada persona; Jesucristo, hecho condición nuestra, menos en el pecado, sufre las tentaciones y venciéndolas se constituyen en el camino de «un derroche de gracia, y el don de la justificación».
Clamemos con el salmista «contra ti, contra ti solo pequé» y pidamos «devuélveme la alegría de tu salvación». Amén
El Rector de la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena
Rvdo Sr. D. Antonio Borrego Cobos







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