Gracias a la intersección de la Santísima Virgen de la Esperanza, los pequeños y jóvenes «macarenitos-bielorrusos», han compartido cuarenta y cinco días con nuestras familias de acogida recibiendo cariño, sol y alimentos. A cambio, ellos han llenado nuestros hogares de amor y sonrisas.
Agradecemos a todos los que han hecho posible el buen fin de este maravilloso proyecto de acogida. ¡Hasta el próximo año! ¡Que Dios os bendiga!







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