La jornada de este domingo comenzó de madrugada para que los peregrinos pudieran ocupar una buena ubicación dentro del espacio asignado para participar en la celebración de la Santa Misa del Corpus Christi.
Antes de partir desde el centro educativo donde se alojaban, los peregrinos compartieron un momento de oración, encomendando a la Santísima Virgen de la Esperanza y al Señor de la Sentencia los frutos de esta peregrinación, así como las intenciones de todos los miembros de la corporación.
Momentos antes del inicio de la Eucaristía, los integrantes de la Hermandad tuvieron la oportunidad de vivir de cerca este histórico encuentro con Su Santidad, sintiendo de manera especial su cercanía, saludo y atención. Un instante inolvidable que quedará grabado en la memoria de todos los peregrinos y que ha supuesto una renovada llamada a vivir la fe con esperanza, compromiso y fidelidad al Evangelio.
Permanecerán también en el recuerdo las palabras pronunciadas por el Papa León XIV durante la celebración en la plaza de Cibeles: «Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano».
Antes de emprender el regreso a Sevilla, la querida Hermandad del Polígono de San Pablo, que ha acompañado a la Macarena durante estos días de peregrinación, quiso tener un entrañable gesto de agradecimiento y afecto. Un detalle recibido con emoción que simboliza la estrecha unión y el espíritu fraterno que comparten ambas corporaciones.
Con el corazón lleno de gratitud y el recuerdo imborrable de estas jornadas de fe y convivencia, la Hermandad de la Macarena puso fin a esta peregrinación rezando ante Nuestros Sagrados Titulares en la Basílica, dando gracias por los dones recibidos y por la experiencia vivida junto al Sucesor de Pedro.
📸 Ángel Godoy / Blanca García





















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